Es el día que tocaba hacerse el test. Otra vez. Has esperado los minutos mirando el móvil, con esa mezcla rara de esperanza y de miedo a hacerte ilusiones. Y otra vez una sola raya.

Y entonces, casi siempre, aparece alguien (tu madre, una amiga, la vecina) con la frase de siempre: “Tú relájate, que en cuanto dejes de pensar en ello te quedas”.

Si estás leyendo esto, seguramente esa frase te hierve la sangre. Y con razón.

Cuando llevas meses diciéndote “no me quedo embarazada” y no entiendes por qué, que te pidan que te relajes no solo no ayuda: duele. Suena a que el problema lo pones tú, con tu cabeza. Como si bastara con querer un poco menos para que llegara. Quiero pararme aquí contigo, porque hay mucho que aclarar detrás de ese consejo tan repetido y, la verdad, tan injusto.

Por qué “relájate” es el peor consejo que te pueden dar

Piensa un momento en lo que te están pidiendo. Te dicen que dejes de desear algo que deseas con todas tus fuerzas. Es como pedirle a alguien que no piense en un elefante rosa: cuanto más te lo ordenan, más ocupa tu cabeza.

“Relájate” convierte tu deseo en un error que tienes que corregir. Y no lo es. Querer ser madre y buscar un embarazo mes tras mes no es un problema de actitud.

Detrás de esa frase hay una idea muy antigua y muy pegajosa: la de que las mujeres, si nos ponemos nerviosas, “nos cerramos”. Es una idea cómoda, porque coloca toda la responsabilidad en ti. Si no llega, será que no te esfuerzas lo suficiente en estar tranquila. Y así, sin darse cuenta, quien pretendía consolarte te acaba dejando un regalo envenenado: la culpa.

La culpa es esa vocecita que aparece con cada regla y pregunta: “¿Qué estoy haciendo mal?”. Y no, no estás haciendo nada mal. Vamos a verlo con datos, que para eso están.

¿El estrés impide quedarse embarazada? Lo que dice la ciencia de verdad

Aquí conviene ser honesta y precisa, sin vender humo en ninguna dirección.

La creencia popular dice que el estrés bloquea el embarazo. La evidencia científica cuenta una historia bastante más tranquilizadora. El mayor análisis realizado sobre este tema, un metaanálisis publicado en la revista BMJ, concluyó que el malestar emocional previo no reduce las probabilidades de conseguir el embarazo, ni siquiera en mujeres que estaban en tratamiento de reproducción asistida (Boivin, Griffiths y Venetis, 2011).

Un metaanálisis posterior en Social Science & Medicine se titulaba, literalmente, “¿Solo relájate y te quedarás embarazada?”. Su respuesta, tras revisar decenas de estudios, fue que la relación entre las emociones de la mujer y el resultado es mucho más débil de lo que la cultura popular asume (Nicoloro-SantaBarbara y cols., 2018).

¿Significa esto que el estrés no toca la fertilidad en absoluto? Tampoco quiero simplificarlo. Otros estudios sí encuentran asociaciones pequeñas, y es cierto que un nivel de estrés muy alto y mantenido puede tener cierto efecto hormonal y alterar el ciclo menstrual o retrasar la ovulación en algunos casos. Pero “pequeño” es la palabra clave. Estamos hablando de un factor menor, no de la causa por la que no te quedas embarazada. Muchísimas mujeres muy estresadas se quedan embarazadas, y muchas mujeres en calma tardan en estarlo.

Y hay algo que sí es rotundo, aunque casi nadie lo diga en voz alta: la dirección más clara va justo al revés. No es tanto que el estrés impida el embarazo, sino que no quedarte embarazada mes tras mes genera muchísimo estrés, tristeza y ansiedad. Eso es lo que de verdad estás viviendo. Y eso sí merece atención.

Por qué no me quedo embarazada: lo que sí conviene mirar

Antes de seguir con la parte emocional, hago una parada importante, porque como psicóloga mi trabajo es acompañarte, no sustituir a tu ginecólogo. La pregunta “por qué no me quedo embarazada” tiene, muchas veces, respuestas médicas que merece la pena descartar con calma.

Lo primero, un dato que quita presión: lograr quedar embarazada tarda más de lo que la gente cree. Se considera normal buscarlo hasta un año en una pareja sana menor de 35 años. La recomendación habitual es consultar con el especialista tras doce meses de intentos, o a los seis meses si tienes más de 35 años. Que aún no haya llegado no significa, por sí solo, que haya un problema.

Cuando sí lo hay, las posibles causas son conocidas y, en buena parte, abordables. En el caso de la mujer, la edad influye (a partir de los 35 años bajan tanto la reserva ovárica como la calidad de los óvulos), y también los factores que pueden afectar a la ovulación, como el síndrome de ovario poliquístico, el fallo ovárico precoz o un ciclo menstrual irregular. Otras veces la dificultad está en el útero (miomas, pólipos) o en las trompas de Falopio, y en ocasiones la endometriosis está detrás. El peso también cuenta: tanto la obesidad como un índice de masa corporal muy bajo pueden alterar el equilibrio hormonal y dificultar el embarazo.

La fertilidad, además, es cosa de dos. En torno a un tercio de los casos el motivo está en el factor masculino (la calidad o la cantidad de espermatozoides en el semen), otro tercio en la mujer, y el resto es mixto o de origen desconocido. Por eso, cuando llevas más de un año buscando, lo que se recomienda es una consulta y realizar pruebas de fertilidad a los dos miembros de la pareja, no solo a ti.

Menciono todo esto para que sepas que, si te preguntas “por qué no me quedo embarazada si todo está bien” o “si ovulo con regularidad”, hay respuestas posibles que solo un estudio ginecológico puede darte. Un ciclo regular no garantiza que la ovulación o la fecundación estén ocurriendo como esperas. Y si aparecen problemas de fertilidad, hoy existen tratamientos de reproducción asistida (desde la inseminación artificial hasta la fecundación in vitro) que abren muchas puertas. Salir de dudas con pruebas médicas concretas suele aliviar mucho más que seguir dándole vueltas en casa.

Cuando llevas meses buscando: lo que le pasa a tu cabeza (y a tu pareja)

Y ahora sí, hablemos de lo que casi nadie nombra y que, sin embargo, es el verdadero peso que cargas.

Buscar un embarazo que no llega tiene un ritmo cruel. Cada mes es una montaña rusa: los días de esperanza al principio del ciclo, la ilusión contenida cuando se acerca la regla, la interpretación de cada síntoma (“¿esto será que…?”), y luego el pinchazo de la regla o del test negativo. Es un pequeño duelo, y lo repites mes tras mes, sin descanso.

A eso se suma la hipervigilancia. La vida entera empieza a girar alrededor de la ovulación, los días fértiles, la app, la temperatura. El sexo, que antes era deseo y encuentro, se convierte en una cita obligatoria en el calendario. Y eso desgasta a la pareja, porque lo que era intimidad pasa a sentirse como una tarea con fecha de entrega.

Y luego está lo de fuera. El “¿y vosotros para cuándo?” en cada comida familiar. El anuncio de embarazo de tu amiga, las amigas ya embarazadas a tu alrededor, ese grupo del que sientes que te vas quedando fuera. Te alegras de verdad por ellas y, a la vez, te remueve por dentro, y encima te sientes mala persona por sentirlo. Es la sensación de estar quedándote atrás mientras el mundo avanza.

Si te reconoces en esto, quiero que sepas algo: lo que sientes no es exagerado ni es un fallo tuyo. Es una carga real, y no tienes por qué llevarla sola.

En Terapéutica en Alza acompañamos el proceso de búsqueda del embarazo y las emociones que trae, desde la consulta en el centro de Zaragoza o de forma online. No para “ponerte tranquila” a la fuerza, sino para que puedas sostener esta etapa sin que te rompa por dentro. Si notas que esto te está desbordando, hablémoslo.

Y si todas las pruebas están bien y aun así no llega

Hay una situación especialmente dura: cuando has pasado por el ginecólogo, te han hecho las pruebas, todo sale correcto y aun así el embarazo no aparece. Es lo que en medicina se llama esterilidad de origen desconocido.

Es un lugar incómodo, porque no tienes ni un diagnóstico al que agarrarte ni un culpable claro. Y la mente, que odia la incertidumbre, se llena de “¿Y si es por…?”. No tener respuesta no significa que hagas algo mal. Significa que estás en un terreno de espera, y la espera sin certezas es de las cosas más difíciles de habitar para cualquiera.

Aquí es donde el trabajo psicológico suele marcar más diferencia. No para darte la certeza que la medicina todavía no puede darte, sino para ayudarte a vivir con esa incertidumbre sin que te consuma.

Qué puede hacer la psicología mientras buscas el embarazo

Voy a ser clara contigo, porque te lo mereces: la terapia no fabrica embarazos. Nadie que sea honesto te va a prometer que, si haces terapia, te quedarás embarazada. Eso sería caer en la misma trampa del “relájate”, solo que con bata.

Lo que sí puede hacer la psicología es acompañarte en todo lo demás, que no es poco.

Puede ayudarte a que la culpa deje de tener la última palabra. A poner distancia con esos pensamientos que se repiten en bucle cada mes, sin pelearte con ellos, aprendiendo a mirarlos pasar. Trabajo desde las terapias contextuales, y en la práctica eso significa algo sencillo: no se trata de dejar de sentir el dolor de que no llegue, sino de que ese dolor no te robe todo lo demás. Tu relación de pareja, tus vínculos, tu vida más allá de la ovulación.

También puede sostenerte en las decisiones difíciles que a veces trae este camino: cuándo dar el paso a la reproducción asistida, cómo cuidaros como pareja durante un tratamiento, y (algo que casi nunca se dice) qué hacer si en algún momento aparece la pregunta de hasta dónde seguir. Todas esas encrucijadas son legítimas, y ninguna es fácil de recorrer en soledad.

Mereces que alguien te escuche sin recetarte calma

Después de tantos años acompañando a mujeres en esta etapa, te digo lo que me gustaría que te llevaras de aquí: no estás rota, no estás haciendo nada mal, y desde luego no necesitas relajarte más. Necesitas, si acaso, un espacio donde poder soltar todo lo que llevas dentro sin que nadie lo minimice.

En España la maternidad se busca cada vez más tarde (la edad media a la maternidad se situó en 32,6 años en 2024, según el INE), y las dificultades para concebir son mucho más comunes de lo que parece: la Organización Mundial de la Salud calcula que alrededor de una de cada seis personas experimenta infertilidad en algún momento de su vida. No estás sola, aunque a veces lo parezca.

Si sientes que la búsqueda del embarazo te está pesando más de lo que puedes cargar, en nuestra consulta de psicología en Zaragoza estaremos encantadas de escucharte, con calma y sin fórmulas mágicas. Y cuando ese embarazo llegue, porque el acompañamiento no termina ahí, seguiremos aquí para lo que venga después, también para las emociones difíciles del posparto.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo es normal tardar en quedarse embarazada? Se considera normal hasta un año de búsqueda en una pareja sana menor de 35 años. A partir de esa edad, lo habitual es consultar con un especialista tras seis meses de intentos. Que tarde unos meses entra dentro de lo esperable.

¿Por qué no me quedo embarazada si todo está bien y ovulo con regularidad? Tener ciclos regulares no garantiza que la ovulación o la fecundación se produzcan como esperas. Además, existe la esterilidad de origen desconocido, en la que las pruebas salen bien y aun así el embarazo se resiste. Una consulta de fertilidad puede ayudarte a salir de dudas.

¿El estrés puede impedir que me quede embarazada? La evidencia disponible indica que el malestar emocional no es la causa por la que no llega el embarazo. Un estrés muy alto y sostenido puede, en algunos casos, alterar el ciclo o retrasar la ovulación, pero es un factor menor. Lo más habitual es justo lo contrario: que la propia búsqueda genere estrés y tristeza.

¿Ir a terapia me ayudará a quedarme embarazada? La terapia no provoca embarazos y nadie honesto te lo prometerá. Lo que sí hace es acompañarte en el duelo de cada ciclo, aliviar la culpa, cuidar tu relación de pareja y ayudarte a sostener la incertidumbre mientras la búsqueda sigue su curso.

Rebeca Aznar Gregorio

Psicóloga especializada en bienestar emocional y terapias de tercera generación. Con un enfoque empático y personalizado, ayuda a sus pacientes a encontrar equilibrio y bienestar, ofreciendo herramientas y técnicas adaptadas a sus necesidades individuales. Su profesionalidad y trato cercano la distinguen como una excelente guía en momentos difíciles.

1

¡Hola!
¿Podemos ayudarte?
Te responderemos en horario de España de 8:00 a 20:00.

*Para asegurar que tus datos son confidenciales
cumplimos estrictamente la ley de protección de datos.
La información que nos transmites es debidamente protegida.
Al continuar, aceptas la política de privacidad.