Vanesa Aso, periodista de Malas Lenguas, entrevistó al psicólogo de Terapéutica en Alza, Juan Fernández-Rodríguez Labordeta, acerca del suicidio y su reflexión sobre si es útil ocultar esta realidad, tanto a nivel personal como en los medios de comunicación, para evitar así su incidencia. La respuesta ha sido clara y concisa, no es útil.

A continuación incluimos un enlace para acceder al contenido del artículo y una referencia de cómo se trata este tema:

https://malaslenguastabu.wixsite.com/malaslenguas/malaslenguas/no-hablar-del-suicidio-funciona

“El suicidio es un tema tabú para la sociedad porque no estamos acostumbrados a pensar qué es para nosotros. No se trataría tanto de justificarlo, sino de intentar entender que quizá esa persona tiene unos motivos para cometerlo. De hecho, eso es lo que a la gente le cuesta entender. Cuando una persona se imagina suicidándose, toda esa frustración y angustia desaparece”

Juan Fernández-Rodríguez Labordeta

entrevista psicologo suicidio

¿Cómo afecta el tabú?

Para hablar de cómo nos afecta a las personas los temas tabú, no hay necesidad de acudir al suicidio. Esta forma de ocultar la realidad la vivimos a diario en la consulta cuando, por ejemplo, pacientes con depresión no encuentran la manera de gestionar sentimientos de fracaso acerca de errores que han cometido, cuando sólo asumiéndolos pueden aprender para acertar en el siguiente acontecimiento que se presente, y mejorar así tanto su autoestima como su motivación.

Y es de este modo como funciona el tabú, oculta una información para evitar afrontar sus consecuencias, y así comportarnos como si no existiera el problema, al no existir esa información. En un caso pudimos descubrir cómo un paciente aprendió durante su infancia a no percibir la vulnerabilidad de sus referentes, “cada vez que mi madre se equivocaba en algo, cambiaba de tema, no reconocía su parte… y mi padre mientras tanto echaba la culpa de todo a cualquiera que no fuera él mismo”.

Cuando un tabú familiar se traslada a la sociedad, es difícil encontrar un asidero para afrontar lo que no pudimos aprender en casa, y es que cuantos mensajes se envían desde el marketing y desde los medios de comunicación para llenarnos de expectativas de éxito con esa idea de “conseguirás todo lo que te propongas / quien sigue lo consigue / lucha por tus sueños y se harán realidad”, dejándonos huérfanos de mensajes sobre cómo soportar la incertidumbre, la frustración,  la pérdida… dejándonos en la tesitura ¿Si lo que persigo no sucede, entonces quién soy? Cuando la realidad es más sencilla.

Ocultar lo que nos da miedo solamente fortalece la idea, dejándola vagar por la mente cómo un fantasma hasta que se apodera de nosotros y nos invade la ansiedad, el estrés, la incertidumbre, la desesperación. Para que el fantasma deje de serlo, hay que ponerle nombre e identidad.

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